Mirando hacia atrás, el Banco de Acción Social tiene su origen en la Fundación Can Cerdà, entidad con la única misión fundacional de construir y mantener una ermita en medio de Collserola. Muchas cosas han cambiado desde entonces.

A menudo ocurre en la sociedad que un proyecto necesita formarse en torno a una cosa, o un grupo de personas, imperfecta según los ojos que la miren, pero en cualquier caso singular. Esto no es ninguna novedad, tampoco en la naturaleza cuando necesita recurrir a un fenómeno similar para poder formar algunos de sus “proyectos”: una simple gota de agua no podría existir sin un núcleo singular, imperfecto, que aglutine una buena sustancia a su alrededor.

Nuestra realidad es que procedemos de ámbitos culturales, económicos, ideológicos, políticos y religiosos muy diversos. La procedencia de todos nosotros nos importa más bien poco. Las personas venimos y nos vamos, como nubes del particular atlas que es nuestro proyecto ecuménico. Proyecto que sí es importante.